Leishmaniosis en personas y perros Leishmaniosis en personas y perros
La Leishmaniosis es una enfermedad zoonósica (afecta a las personas) con una incidencia humana en torno a 0,3 casos por 100.000 habitantes. Se trata de... Leishmaniosis en personas y perros

La Leishmaniosis es una enfermedad zoonósica (afecta a las personas) con una incidencia humana en torno a 0,3 casos por 100.000 habitantes. Se trata de una Enfermedad de Declaración Obligatoria (EDO), y existe un índice de mortalidad muy bajo entre las personas, aunque hay que reseñar que en personas inmunodeprimidas (VIH, Hepatitis, Leucemia, etc. ) puede llegar a ocasionar la muerte.

La Leishmaniosis afecta fundamentalmente a tres zonas geográficas: Brasil, China y la cuenca mediterránea, siendo la prevalencía en España en torno al 8-9%.

Esta enfermedad tiene un handicap añadido y es que, sólo un 20% de los perros enfermos presentan síntomas, y entre un 50%  y un 60 % de  los  enfermos no presentan síntomas. Siendo estos animales asintomáticos con parásitos cutáneos los auténticos portadores con mayor riesgo para la transmisión de la enfermedad.

El 15 % de los animales infectados son capaces de recuperarse y eliminar los parásitos espontáneamente, los restantes evolucionan de diferente manera dependiendo de si son tratados o no y de la capacidad del propio animal de responder al tratamiento.

Aproximadamente el 70% de los animales tratados evolucionan positivamente permaneciendo asintomáticos, aunque deben hacerse controles frecuentes para ir controlando el Titulo (nivel de parasitación de Leishmania) que poseen y poder prever recaídas.

Solo un 20% consiguen neutralizar la enfermedad.

imagesEl vehículo de transmisión de la Leishmaniosis es el Flebótomo (mosquito) que adquiere el parásito mediante la picadura a un animal infectado. En el tubo digestivo del mosquito se multiplica el parásito y se activa, de manera que en la siguiente picadura transmite la enfermedad a un animal sano o a las personas (en rara ocasión).

El cuadro clínico en perros es también muy diverso, ya que existen lesiones con formas localizadas y generalizadas, así como síntomas específicos e inespecíficos:

  • Formas localizadas, también llamadas el botón de oriente. Consiste en una lesión asimétrica que no produce picazón y que aparece a los 20 días de la infección.

Esta lesión Pasará por fases clínicas diferentes:

  1. Lesión eritremo-escamosa
  2. Lesión ulcero costrosa y lesión precicatricial

La localización suele ser en zonas desprovistas de pelo: trufa, pabellón auricular, labios, etc.

  • Formas generalizadas, las que coinciden con la diseminación orgánica del parásito:
  1. Forma queratoseborreica. Lesiones alopécicas, con escamas, generalmente simétricas y apruríticas, que inicialmente se localizan en la cabeza y en las extremidades, y posteriormente se diseminan por todo el cuerpo.
  2. Forma ulcerativa. Caracterizada por la aparición de ulceras crónicas en los bordes de las orejas, en espacios interdigitales y en almohadillas plantares.
  3. Forma nodular. Nódulos únicos o múltiples, ulcerados, apruríticos e indoloros. Generalmente son de pequeño tamaño y se localizan con mayor frecuencia en zonas de la piel exentas de pelo.
  4. Forma Pápulo-pustulosa. Es la menos frecuente, y se correspondería con una erupción generalizada.
  • Síntomas inespecíficos:
  1. Adelgazamiento e inapetencia, hasta llegar a la caquexia.
  2. Atrofia muscular, sobre todo facial.
  3. Anemia no regenerativa.
  4. Aumento de tamaño de los ganglios linfáticos.

Síntomas específicos:

  1. Alteraciones renales. En la mayoría de los casos provoca la muerte del animal.
  2. Alteraciones hepáticas. La presencia de parásitos en el hígado provoca un cuadro de vómitos, adelgazamiento y aumento de líquido en abdomen.
  3. Alteraciones digestivas. Diarreas acompañadas de melena (sangre digerida)
  4. Lesiones oculares. Queratitis, conjuntivitis, blefaritis, etc.
  5. Poliartritis.
  6. Hemorragias. Sangrado por nariz, sangre en heces y en la orina.

CONCLUSIÓN

La Leishmania es una enfermedad parasitaria animal que además es una zoonosis (afecta a personas), por tanto debe ser detectada, tratada y controlada lo antes posible.

El mejor método para no padecer esta enfermedad es la profilaxis (prevención),  y para ello debemos evitar el contagio de personas y perros:

  1. Rociar periódicamente con insecticidas residuales las fachadas de las viviendas (especialmente alrededor de puertas y ventanas) y los muros circundantes, así como de la caseta del perro, leñeras y/o almacenes.
  2. Cubrir puertas y ventanas, así como la caseta del perro con tela mosquitera.
  3. Asegurar un buen estado sanitario de los perros sanos, poniéndoles repelentes (collares, sprays, etc.) y realizando controles sanitarios periódicos, sobre todo en otoño, para comprobar que no se infectaron en primavera o verano que es cuando mas flebótomos hay.
  4. Realizar un diagnóstico precoz, sobre todo en zonas endémicas como España.

Si detectas en tu perro algún síntoma de padecer esta engorrosa enfermedad, no dudes en acudir a tu veterinario. El tratamiento, mientras más precoz se realice, mayor eficacia tendrá y mejores resultados obtendremos.

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